03 octubre 2013

Neruda en la Ferroviaria



Este verano me propuse preparar un homenaje a Neruda en el 40 aniversario de su muerte y del golpe Militar en Chile. Repasé “Confieso que he vivido” “Para nacer he nacido” todos los poemarios que pude reunir entre la biblioteca de Cabezón y las bibliotecas de mi hermano y mis amigos, rogué a Anaïs para que me trajese en Ryanair la Antología de las Academias que sacaron en el 2010 para el Congreso de Chile, el facsímil de las cartas a Albertina y las  fotos de nuestras andanzas por Isla Negra, las de la visita a La Chascona, a  la Sebastiana, las de nuestra estancia en Temuco, las de las islas de  Chiloé y Achao, y las del durísimo trayecto  por Atacama, recogí todas las músicas que siempre he ido coleccionando y escuchando con devoción, desde Olga Manzano a Drexler y preparé un guión biográfico, en un viejo rollo de fax, con un recorrido  por la vida y obra de un personaje imprescindible del siglo XX, creador, viajero, amante, comprometido y tan relacionado con tantos escritores, pintores etc. que ahora podemos reconstruir con facilidad su biografía… hasta me compré una bola del mundo con luz, -que toda mi vida había querido tener- y viajé con sus diarios a Colombo, a Rangoon, a Singapur, a la China, a la URSS repasando su trabajo de cónsul, sus discursos y hasta recogiendo premios…y lo fui preparando con tiempo y con gusto, en la soledad de nuestra cabaña de Saja, por las tardes de un verano espléndido, después de esas obras de mantenimiento que agotan nuestras energías físicas… en la mesa del ventanal y en la chime, sin Internet pero con muchos libros, con estilográfica con recortes de mapas de viejas revistas para confeccionar los marcapáginas con los párrafos y frases que más me gustan…y Ramón Viadero me puso en contacto con Gunther, que de Neruda, se lo sabe todo...

Y fue precioso organizarlo en La Ferroviaria de Cabezón y leer la “Oda a la lluvia” “Maestranzas nocturnas” el poema al tren balastrero… y hablar del bosque chileno, pero lo más emocionante fue cuando Luis Bel, que vino con su guitarra a musicar “el Poema VI” y “El monte y el río” dijo que era para él un día especialísimo, que él había nacido en aquella casa y había plantado de niño el haya que hoy nos hacía de escenario. Y cantó con la misma dulzura que cantó siempre, en lo que fue el Bar de la Ferroviaria -desde que su padre, jefe de estación, murió- que su madre regentó, y donde tantas horas pasamos en nuestra juventud, mientras esperábamos a la vuelta de nuestras excursiones por Cabuérniga y Saja, la hora de tomar el tren para volver a la ciudad… Emocionante el clima de escucha atenta que se creó y se mantuvo las dos horas del recital, mientras fui dando entrada a los que tenían lecturas o venían con sus instrumentos… y entre y entre, textos, lecturas y anécdotas, pinceladas de música grabada: Canto General de Theodorakis, Los versos del Capitán de Manzano y Picón, Las músicas para las casas de Neruda de Calycanto, Neruda en el Corazón del homenaje del 2004 presentado en el “Fòrum de les Cultures” y Toni Barceló, que además de ocuparse del montaje de sonido eligió la “Oda a la tristeza” que cantó tan bien como Miguel Ríos, y de los Sonetos de Amor XXV y LXVI… y nuestra Anaïs acompañándole con su saxo.¡Que bonito! Los recitadores también fueron estupendos, unos me avisaron antes de empezar, otros recitaron sobre la marcha: Alberto Muñoz con “La canción desesperada”. La poetisa Raquel Serdio leyó otro soneto, Gema eligió “Sube a nacer conmigo hermano” de Alturas de Machu Pichu y Gunther Castanedo, que es un estudioso de Neruda, eligió el durísimo de “España en el corazón” dedicado al general Franco. Y que contraste, el lenguaje amoroso de los poemas y sonetos con la rabia contenida, el compromiso y la acidez en la expresión de una realidad tan espantosa como fue la Guerra Civil… María Jesús, profe del IES Saja, que leyó conmigo al alimón igual que hicieran Lorca y Neruda en aquella sesión sonada, dedicada a Rubén Darío… Nadie se movía a pesar de la hora, regalamos los marcapáginas que me habían servido para tener señalados los párrafos elegidos de los discursos y brindamos con la “Oda al vino” antes de tomarnos el blanco. Y quedamos que instituiríamos siempre en setiembre: "Neruda en la Ferroviaria, Neruda en Cabezón y no solo Neruda en el Corazón"… Los marcapáginas plastificados, con mapa de Chile por un lado y algunos textos nerudianos manuscritos con mi estilográfica por el otro: - Mi país es una cinta infinita pegada al mar - Puedo escribir los versos más tristes esta noche… - Me gusta cuando callas… - Los poetas odiamos el odio y hacemos guerra a la guerra - Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve dela vida - En un beso sabrás todo lo que he callado - A nadie te pareces desde que yo te amo - Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino - Las palabras tienen alas o no las tienen. Las ásperas se quedan pegadas al papel, a la mesa, a la tierra. La palabra Winnipeg es "alada", la ví volar por primera vez en un atracadero cerca de Burdeos. - Lo mejor que coleccioné en mi vida fueron mis caracolas. Me dieron el placer de su prodigiosa estructura: la pureza lunar de una porcelana misteriosa agregada a la multiplicidad de las formas táctiles, góticas y funcionales. - En ti se acumularon las guerras y los vuelos. De ti alzaron las alas los pájaros del canto - Sólo la eternidad de las arenas conocen las palabras.
  Y luego los 20 más cercanos, que aún no teníamos ganas de separarnos quedamos a comer en aquel jardín mágico y pudimos completar con anécdotas y más datos toda la información acumulada… Gracias público, por vuestra escucha tan atenta. Un narrador no es nadie sin público y ya se dice que mientras el oficio de escritor es solitario el del Cuentacuentos es solidario y cuando termina –si lo hace bien, si es un buen comunicador- no termina, porque ha tocado fibras importantes de la sensibilidad, removiendo sensaciones y recuerdos,sembrando el gusanillo de la curiosidad y acrecentando las ganas de leer, releer, saber más… Mi fotógrafo no hiciese una foto del público, contó 75 además de los organizadores que ya éramos un buen equipo. He conseguido esta del móvil de Óscar Gómez desde el escenario del haya, veros en semicírculo cerrado por los que de pie, quietos y silenciosos enmarcábais el conjunto. Gracias de nuevo por acompañarnos en tan emotiva actividad y hacer del proyecto Ruta6 algo tan especial.

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