22 diciembre 2009

Las navidades de nuestra infancia







*** 2 de diciembre: Hoy es un día especial. Durante muchos años este fue el inicio de la Navidad: ¡un montón de Fiestas seguidas¡. A partir de hoy venía el cumple de Cruz, después el del tío Salvador (11) el de mamá (16) Nochebuena, Navidad, los Inocentes, Nochevieja, Año Nuevo, los regalos de los Reyes... hoy se empezaba ya con un poco de turrón...
Bueno, pues hoy lo he celebrado otra vez. Está Pilar (de casualidad) y hemos cenado con turrón. ¡Empieza todo otra vez¡ Hoy nuestro padre Eliseo cumpliría 97 años ¡casi un siglo¡
Besos para todos. Mauri

*** Mira que yo no suelo llorar antes de mediodía!, pero lo que cuentas me ha empañado la vista... he hablado con Cruz y se lo he medio leído y me ha confirmado hasta la última letra! por acabar el mensaje con algo original, espero que un puñado de gente, algún día dentro de mucho, mucho, muchísimo tiempo, se acuerde de mi día de cumpleaños y lo celebre! Jesús

*** Hola a todos: Mauri, acabo de ver tu correo hoy y también los de Jesús, Javi y Nuria. Es verdad todo lo que pones, pero hay algo más: el día 26 de Diciembre es San Esteban, y mamá siempre lo tenía presente, por ser el patrón de su pueblo (bueno, y del mío, claro!)...
Además, yendo hacia atrás en el tiempo, hay que recordar también aquellos pollos de corral que cada año, a mediados de Diciembre nos regalaba uno la familia de Reinosa (el padre de "La Nico") ¿Os acordáis hermanos? Se le ataba una cuerda a la pata y se le sacaba a la calle todos los días. Luego, mamá le mataba antes de Nochebuena... y le comíamos tan ricamente. ¡Qué tiempos!
También me acuerdo que cuando yo era muy pequeño, papá, el 29 o el 30 de diciembre me contaba que había un señor junto a Correos que tenía tantos ojos como días tiene el año. Yo era muy chiquitín y siempre picaba (me imaginaba un señor lleno de ojos por todo el cuerpo)
En fin, os deseo lo mejor para todos y que pasemos estas fiestas felices y contentos…
hasta pronto y besos para todos. Pablo

*** Ja ja si, el que no se acuerda de San Esteban es Javi, que con 7 años se agarró a la bota de vino y no la soltó en toda la tarde... yo creo que desde entonces duerme mejor el tío! Besos Jesús

*** Por mi parte, deciros que ha sido muy curioso y a la vez emotivo, porque la misma historia plasmada en letras, se estaba contando en casa de Cruz y Gonzalo (mis papis) ese mismo día a la hora de comer…y ahora que Mauri a inaugurado las fiestas de navidad comiendo turrón ¡FELICES DIAS DE TODA LA VIDA PARA TODOS!. Os mando un millón de besos. Nuria

*** Que bueno.... leo los correos desde Costa Rica, en una población pequeña y tranquilísima, caribeña, que se llama Cahuita, (Muy cerquita del Puerto Viejo que le encantó a Jesús, hoy turístico, muy marchoso y lleno de Jamaicanos guapos ofreciendo droga...) no nos habíamos conectado hasta hoy... y me encuentro con este regalo.
Todos los mensajes cruzados de la Navidad contestando a Mauri están tan bonitos que prometo ordenarlos en mi blog "La navidad de nuestra infancia" dicen que cuando has disfrutado la navidad de niño, estas fiestas, se vuelven entrañables para el resto de la vida y que la gente -bastante- que odia la navidad suele ser porque de pequeños no tuvieron vivencias positivas de estas fechas... para nosotros eran días de más abundancia en la mesa, con manteles y copas, más música, más luz encendida y más gente (nuestros tíos) más movimiento –visitas de los amigos cuando ya eramos mozos de “alternar”- y ya en la casa nueva, más calor, el confort que da una calefacción central. Esa sensación de bienestar que yo no sentía en los inviernos de la casa de arriba, con sabañones en los pies y las sábanas húmedas al ir a dormir… Empezábamos las navidades el día 2, comíamos en casa y se nos permitía no ir al cole, durante muchos años fue mi única falta de asistencia y en aquellos carnets hitlerianos que tenían mis hermanos en los salesianos, donde les sellaban de un color cuando llegaban puntuales, de otro si llegaban tarde (nunca) y de otro si faltaban, era el 2 de diciembre por la tarde la única nota de color destacable en su cuadernillo que parecía un pasaporte y yo miraba con envidia porque nuestras monjas controlaban de otra manera.
Era bonito porque si caía en martes eran tres martes seguidos de cumpleaños, y si era jueves, tres jueves, era como un misterio agradable que ya nos hacía hacer pronósticos para el año siguiente, Claro que el 9 y el 16 no eran celebraciones tan tan… Pero por medio estaba el 8 que era “El Día de la Madre” desde que lo cambiaron nunca volvió a ser lo mismo. En aquel tiempo no se compraba nada, todo se preparaba a escondidas, lo más destacable fue la mantelería de Cruz por supuesto con sus servilletas –no eran pensables las de papel- todo en panamá, trabajado a escondidas y sin luz, ya era que mi madre no era mal pensada pero creo que nunca hizo nada por descubrirnos porque en aquella casa diminuta a la fuerza se tuvo que topar o con hilos o tijeras o muestrarios que… seguro que callaba para no desilusionarnos… lo cierto es que cuando lo recibía lloraba de emoción. Ahora que soy madre, que he recibido muchos regalos en mi vida, que no doy importancia excesiva a los cumplidos ni a las compras pienso que yo también hubiese llorado ante las labores esforzadísimas y primorosas de Cruz.
Y el día 11 íbamos a casa de mis padrinos, que para mí era como ir a casa de ricos, con televisión, con cubertería –y su cajón de terciopelo granate- con vajilla, con aquel mueble bar lleno de espejos donde metías la cabeza y te multiplicabas hasta el infinito... pero sin niños, no teníamos primos, después de ser 33 primos carnales, en Santander no vivía ninguno. El tío Salvador cumplía años y disfrutaba de dar voces y tener la casa llena, de abrir botellas o latas (tan poco cotidianas en aquellos menús) y compartíamos mesa grande con su familia, sus hermanos, Casiano, Ángel, Marino, Marce (la madre de Félix Rodríguez de la Fuente del que enseguida que se hizo famoso empezó nuestro tío a presumir...)
Y estaba el día 22, que era el día de la lotería y ya no teníamos colegio, el soniquete de los niños de San Ildelfonso en la radio inauguraba las vacaciones… y deseábamos que no nos tocase la Pedrea como aquel año que tuvimos que repetir todas las cartas a la familia esta vez con el boleto participación en la nueva lotería del Niño. Mi padre los rellenaba con su buena letra y el número elegido siempre acabado en 2, veinticinco pesetas (así en letra, como en los talonarios para que no se pueda añadir un cero…..) para sus numerosos hermanos y los hermanos de nuestra madre. Nosotros ayudábamos con los sobres y los sellos. Y también firmábamos en aquellas tarjetitas que no sabíamos por qué se llamaban “cristmas” Los carteros trabajaban de verdad en aquel tiempo, con sus carteras de cuero bien cargadas en la bicicleta… yo ahora no puedo sufrir la cantinela de la lotería en euros, creo que no es lo mismo, es como traducir de un idioma a otro sensaciones intraducibles y que hubiera sido como un homenaje a las humildes pesetas, haber conservado la lotería nacional de navidad cantada en pesetas...
Y visitábamos los Nacimientos de Santa Clotilde y de las parroquias, muchos ya con movimiento, en casa no teníamos, árbol tampoco, un poco de espumillón rodeaba a un "niñojesús" que enseñaba sus piernitas desnudas en una cunita tan leve como una buena intención... y unas bolas de color de aquellas de vidrio finísimo que cuando se rompían pinchaban como agujas.
Y la noche grande era la Nochebuena, también íbamos a Casa de los tíos, para que ellos no tuvieran que salir de noche, ala, nosotros seis de excursión…
Nuestra madre y nuestra tía Juanita las jefas de la cocina, mi madre iba con su buen cuchillo envuelto en un trapo de cocina, y ya llevaba el capón pelado y bien pelado, ¡parece que le estoy viendo, aunque siempre era Mauri el que la ayudaba cuando le iba a matar, ella era habilidosa y tenía costumbre pero a los demás no nos gustaba verlo, Mauri acompañaba y ayudaba y sentía curiosidad por ver al animal por dentro... él no sabía entonces que un día sería médico. Y la casa olía a manzanas cocidas en vino, con ciruelas, orejones, pasas, igual que había olido su casa de niña…
Y la vuelta a casa, siempre en el coche, frío y oscuro… y recuerdo el año que Mauri niño al llegar a casa e irnos a la cama dijo ¿no cenamos hoy? reclamando su tortilla de patata y leche teñida de achicoria de cada noche normal...
Navidad igual, pero sin el misterio de la Noche, vuelta a la casa de los tíos. Por San Esteban nuestra madre nos hablaba de las hogueras y de la fiesta de los casados en Navaleno -que conocimos años más tarde, y que disfrutaron bien los hijos de Cruz-.
Por Nochevieja a cantar villancicos en casa, a tomar un poco de sidra con el turrón, a comernos las uvas o las pasas y a esperar el abrazo nuevo de nuestros padres, especial, uno por uno. Según fuimos creciendo, permisos para salir con los amigos y negociación de la hora de vuelta. Por la comida de Año Nuevo alguno con cara de cansancio, pero todos a la mesa. Y a brindar.
La Cabalgata de Reyes, ineludible en el ayuntamento, su discurso en “latinorum” que entendíamos los niños de santanderorum),sus anillos de bombillita resplandecientes, la emoción aún cuando habíamos perdido la inocencia…. y a dormir pronto.
Aquel mirador diminuto con un zapato de cada uno (creo que no cabían bien los seis pares) y por la mañanita los paquetes, siempre comedidos, siempre cosas útiles y las peladillas y piñones que nunca faltaron, y el dinerillo de juguete y el de verdad...
¡Qué cerca y qué lejos algunos recuerdos, algunas sensaciones. Cuanta vida en común con mis hermanos! A todos, hoy lejanos, mis palabras llenas de agradecimiento porque su existencia, es una riqueza para mi, de la que presumo porque me siento orgullosa.





2 comentarios:

emilia maria dijo...

FELIZ 2010, NATI, PARA TÍ Y TODOS LOS TUYOS. UN BESUCO

Miguel Ibáñez dijo...

Hola Nati. Soy Miguel, de la Grúa de Piedra. La dirección del blog ahora es www.lagruadepiedra.wordpress.com
Estuve mucho tiempo sin publicar nada y he vuelto hace poco, aunque no sé con qué frecuencia; eso depende del trabajo. Pero bueno, allí estaré, más o menos.
Me alegro de que encontraras en mi blog un recuerdo de tu infancia. Encontré la foto en una página muy curiosa en la que creo recordar que había otras similares.
Feliz año nuevo y felicidades por tu blog.