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Acompanyar pel darrer viatge

 N'Enric Benito, ell nostre amic metge, que ha dedicat  la vida professional a les cures paliatives ara ens regala aquesta eina rotunda i poderosa que abans o després haurem de fer servir. A mig camí entre la biografia, l'experiència del seu ofici i una reflexió serena i fins i tot divertida ens aporta aquest llibre de capçalera que ens recorda que tot i que per aquest viatge no haurem de mester motxil.la, si ens faren falta alguns estris d'utilitat.

 Gràcies amic per estar sempre disponible. No és debades que en dos mesos "EL NIÑO QUE SE ENFADÓ CON LA MUERTE" hagi exhaurit ja tres edicions.


Els sobres d'en Galeano

Vaig convocar la " Trobada de Dones Savies", d'aquest mes  a la terrassa de casa nostra, on els concerts de na Barbara Walus sempre  tenen  boníssima acollida. Con que del grup només podien assistir cinc, vaig convidar a un bon grapat de dones  a les que estava segura captivaria el tema:  lectura d'aquestes pincellades que amb tanta agudesa ha escrit Galeano sobre un bon grapat de dones, gràcies a les quals hem aconseguit apropar'ns cap a la igualtat: escriptores, exclaves,  artistes, mares de família, científiques, sufragistes... totes amb una biografia extraordinària al darrera que fa ganes redescobrir.
Però encara més interessant va resultar la velada posterior -sopar inclòs- de les 16 que ens vàrem plegar, cada una amb la seva història i la commoció general al sentir com una del grup,  explicava que  havia anat a cercar un nin en adopció al seu país, després d'agotar la via de la reproducció assistida sense èxit, i en tornar a casa seva, amb el fill, després dels difícils  mesos de  gestions, contactes, etc. el seu marit mallorquí va fer la maleta perquè no se sentia capaç de ser padre... a l'alegria de ser mare se l'ha aferrat la por d'encarar el projecte en solitari. Va ser fantàstic per a totes, poder parlar del tema des de diversos punts de vista i criteris professionals, i per a ella. trobar un foro de sensibilitat i informació adequat que l'intentava recolçar els apectes  més positius de la situació.

Rafa Santillán, él era mi amigo...

Y ahora que se acaba de morir  se me agolpan los recuerdos de tantos años de amistad, no vendrá a Saja estos días a buscar setas con su navajita y la visera que se doblaba para meter en el bolsillo, no me preguntará más ¿ésta, es buena?
Le conocí en el 70-71 cuando él estaba en la Escuela de Caminos, cuando vivía –como tantos otros de la pandilla- en un piso en la colonia de los Pinares, yo tenía muchas horas de mis prácticas aquel curso  para elaborar la tesina de fin de carrera,  así que  iba a su casa a estudiar…  aparcaba mi 4L rojo debajo de su balcón, si no había nadie la llave se encontraba en la trampilla de la escalera junto al grifo de paso del agua y entraba,  olía a casa de estudiante, a tabaco, pero había música…. y un perro Trosky, el primero al que acaricié en mi vida… igual que aprendí a poner gotas gracias a su ojo con conjuntivitis…
¿Cómo nunca le pregunté de donde salió el disco de “Canciones del amor prohibido” que tanto escuché y me sabía de memoria? nunca después he encontrado información en internet. Ahora solo me queda Chus Ausucua para seguirle la pista.
No sé por qué faltaba tanto a clase, quizá porque ya tenía decidido pasarse a Sociología, así que leía –más bien estudiaba, subrayando etc-  entre otros, “El Laberinto español “de Ruedo Ibérico forrado con papel de periódico y prohibido –como tantas cosas- en aquel tiempo…, fue su libro de cabecera de aquel periodo….  A veces, me interrumpía para leerme en voz alta algún párrafo. Que orgullosa estuve cuando pude explicarle lo  que significaba  “la suerte” de los montes comunales de la provincia de Soria.
Íbamos al cine club el sábado por la noche: Truffaut, Losey, Bergman, Antonioni o Eisenstein llenaban las tertulias posteriores a las proyecciones y disparaban nuestra aficción al buen cine.
Los domingos íbamos de excursión al monte (en el tren de Liérganes, o en el de Parbayón) o al otro lado de la bahía, en las pedreñeras, los impresionantes días de sur. Él siempre con su máquina de fotos. Disparaba y apuntaba losdatos  en una libretuca para después estudiar y corregir…
A menudo hacíamos reuniones en su casa o en la de otros compañeros –cacahuetes para picar, no recuerdo si también vino, quiero suponer que si- siempre procurando ser menos de 21 por si acaso, leíamos los sermones de Paco Pérez en Santa Lucía u otras situaciones conflictivas de gente conocida del movimiento obrero. Decidíamos hacer copias con las máquinas de escribir (los que teníamos) original y dos copias a papel carbón, para poder dar difusión… cada uno lo que podía…

Aquel  verano el  camping elegido por mis compis de curso para pasar la semana de rigor fue Suances. Y nos vimos, claro, para Rafa un verano sin ir a Suances era privarle de algo importante.
En la calle del Sol, alquilamos un piso para Seminarios, montamos una biblioteca donde en principio íbamos a retirar al final cada uno nuestros libros, allí perdí mi primer “Cien años de soledad” cada día había debates, lecturas en voz alta etc yo lo tenía facilísimo desde mi trabajo veraniego en la lavandería de mi familia, allí ubicada. Más los cursos de la UIMP en los que nos matriculábamos gratuitamente por ser santanderinos, a veces no entendíamos nada (aquel curso de filosofía pura….) pero a veces aprendíamos. De lo que nunca nos cansábamos era de querer aprender…

Nunca fuimos novios,  solo amigos, él tuvo sus preferencias de pareja (Pili la Niña hoy pintora de renombre, las hermanas Hornazábal, muchas hasta encontrar a Ana  Infante, el amor de su vida y quien más y mejor le ha sabido querer…  yo las mías, un tiempo se quedó en su Torrelavega, antes de trasladarse a Madrid para hacer Sociología, nos seguimos viendo cada vez que venía a Santander. Me iba a buscar al Tagore, paseábamos por la playa que él echaba de menos o nos refugiábamos en el Rhin si el tiempo era endemoniado, a ver las olas, comíamos en el Sardi en el Niza o en casa de mis padres –a ellos no les disgustaba- le encantaban las alubias blancas de mi madre (a mi también, ojala las tuviera ahora…)
Siempre nos seguimos la pista, todos los años nos veíamos, compartimos el invernal de Hipólito antes de nuestra cabaña, su seter precioso, las charlas con su padre en Almacenes Santillán, donde nos aprovisionamos de vasitos y otros útiles ya calificados demodé, para toda la vida…. (creo que fuimos los únicos amigos de Rafa que  le gustaban de cuantos conoció, con nosotros era amable, conversador y dicharachero, hasta regaló barriguitas a nuestras hijas chiquitinas…)
Rafa las vió crecer, tengo fotos que les hizo con dos años cuando las conoció, aquella tanda de los petos vaqueros y los patitos y muchas de diferentes etapas, la última en un cuadrito aquí en la Cabaña, la trajo hace dos veranos, la última vez que vino aquí… el día que yo tamizaba arena al tiempo que le insistía en que preparase una exposición de Fotos de Ventanas…. Que risa cenamos los cantarelus con espaquetis y por la mañana, mientras preparábamos de desa de lacas (frutas con canela, tostadas con aceite y tomate, café, chocolate negro y avellanas …  él preguntó, pero ¿no me podría comer los espaguetis que sobraron anoche?

Tuve confianza para reñirle hasta enfadarme cuando no acababa la carrera por una o dos asignaturas, para tirar, romper, quemar o despreciar un título primero hay que tenerlo… siempre me escuchaba. Y es que él además de buen conversador era escuchador y a menudo recordaba  cosas que alguien le había dicho en circunstancias lejanas.
Él era mi amigo. Torrelavega para mí no será lo mismo sin él. Y Suances menos.


2 de abril, otra vez Andersen

Veinte días por Cantabria para trabajar y visitar a los amigos. En Saja -nuestro particular campo de trabajo- se está tan bien, que tanto da haga frío o calor, nieve o deshiele, o llueva un poco, dentro chimenea comida y libros, también música. Fuera la leña, que es una actividad que cansa calienta y reconforta. Y bajar caminando al pueblo, y tomar unos blancos en el bar. O ir al mercado y a la biblioteca de Cabezón.
Y otra primavera más para recoger primero solo eléboros y anémonas, únicas flores con tallo y fuerza porque las prímulas y violetas mejor están sin cortar, unos días más tarde, ver como se iban abriendo los jacintos; primavera también para volver a celebrar el Día Internacional del Libro Infantil y homenajear a Andersen, en la biblioteca del colegio de Terán como el año pasado esta vez con los peques. Los mayores estaban con el tema de "Igualdad de Genero" o sea que aún más interesante si cabe, les regalé "El deseo de Ruby" y hasta el farol rojo de papel... tuve una bienvenida afectuosa nada más asomar por el patio y también la corchera de la entrada a la biblioteca llena de trabajos escolares alagadores hacia mis visitas anteriores. 
Y luego en el cole Menéndez Pidal de Torrelavega, también pasó todo el alumnado por su biblioteca, están en un tema de salud, consumo y medio ambiente...una niña de cuarto hizo de fotógrafa.
 Y el fotógrafo del Ayuntamiento de Camargo, Alberto G. Ibañez, que me envió estás fotos tan hermosas de la sesión en La Vidriera. En Santander pude ir al Ateneo y felicitar a Felipe por su magnífico trabajo sobre Semprun... y encontrarme con tanta gente conocida de otro tiempo y pasear por las calles de la ciudad con Ramón Viadero al que tanto admiro. Me vine frustrada de no haber podido asomarme de día hasta Puertochico y conformarme con el trozo de mar del Barrio Pesquero... encima no me tocó ventanilla en el avión, juro que no me volverá a pasar...

Mis tres grandes: Walt Whitman, Pablo Neruda y Paco Palacio

He estado unos meses en Cantabria y no he ido a Luriezo... puf! no sé si voy a ser capaz de volver alguna vez, sabiendo que no encontraré a Paco Palacio. A cambio le he tenido presente especialmente al preparar el homenaje a Neruda a los 40 años de su muerte.

Y al repasar "Hojas de Hierba" que tantas veces compró Neruda a lo largo de sus viajes, según relata en "Confieso que he vivido" recordé lo mucho que le gustaba también a Paco, y no me quitaba de la cabeza, aquella edición que él tenía, hermosísima y grande de pliegos sin coser, en la habitación de arriba donde yo pernocté año tras año, siempre abierto por páginas diferentes...

 y también tenía  sobre la misma mesa y lo recordé  con nostalgia, la edición del 66 de  Lumen de "Una casa en la arena"  ilustrada por Sergio Larrain, que tanto me gusta y que nunca he conseguido -ni siquiera en la librería de Isla Negra- y pensé con arrepentimiento "si yo se los hubiera pedido a tiempo"...


Para cuando Gabriela me devolvió algunos de los libros que yo le había dedicado (y cartas, documentos,  trabajos escolares ...) y supo de mi deseo, la biblioteca de Luriezo ya se había repartido o trasladado... supongo que los tendrán sus hijos.

 Espero que los admiren, cuiden, lean y relean, usen, muestren con orgullo, presten etc. al menos tanto como lo hubiera hecho yo...


Con cariño, con admiración, con reverencia...


Mientras, seguiré usando los míos al fin y al cabo, el contenido es el mismo... pero ¡jopé! como me hubiera gustado mostrarle a Paco el material que preparé para hacer de los oyentes, posibles admiradores de Neruda, y de rebote de Walt Whitman de donde tanto se nutrió.


In memoriam: a Juan Antonio Sancibrián, el profe


Ramón Viadero me envia este correo: Querida Nati: Tengo que decirte que Juan Antonio Sancibrián, nuestro maestro, falleció hace un par de días en el pueblo víctima de un accidente de carretera, al estrellarse su bicicleta con un poste. Un abrazo

...me vienen los recuerdos, su bici, la mía, las dos de corredor, ligeras... siento tristeza, rabia por este final... justo ahora que estoy luchando tanto desde "Biciutat de Mallorca",  para que el ciclista urbano, más visible que hace 30 años, tenga más garantía de seguridad...... abrí un blog,  tan acosados nos tienen en el tema robo y miré con envidia a los santanderinos, el mes pasado, al comprobar que todavía los usuarios de bicicleta usan candados sencillos para atarlas ...

He conocido muchos profesores en la vida, los míos del instituto, los colegas, los profes de mis hijas pero "el profe" para mí era y seguirá siendo Juan Antonio. En la primera etapa de existencia del  Tagore, todo éramos chicas jóvenes  (guapas, por cierto, según "La Guía Secreta de Santander") menos él, que era "el profe", para los alumnos, los padres, la dirección y los compañeros de equipo... Era atractivo, morenazo y guapetón, tenía buen humor y ponía el contrapunto a lo "urbanitas" que éramos por aquel entonces... bueno, Maria José era de Soba, pero no ejercía, un finde se llevó el corderito del Centro de Interés a su casa para que no quedase dos días en la soledad del chalet de Reina Victoria, lo baño... y se murió. El lunes, además del disgusto tuvo que aguantar nuestros comentarios.
J.A era de pueblo, y lo era en su vocabulario y en su estilo: como se reía al hablar de los alumnos del cole de San Juan de la Canal que a la hierba la llamaban cesped... Compartió conmigo muchas actividades al aire libre, excursiones de los sábados a la montaña. Gracias que iba conmigo el día que Borja Bolado se bajó del tren, el primerito en la estación de Parbayón (allí ibamos) el tren cerró la puerta y nos llevó a todos los demás, hasta Renedo. Juan Antonio jugó y entretuvo al grupo mientras yo, en autostop vovía a Parbayón a recoger a Borja.... al verle soluco, lo hemos metido en un tren para Santander, me explicaron los "bienpensantes" que quedaban por allí, para que volviese a su casa... ¡que aventura!, yo llamé por teléfono a la directora- que contestó con voz de sueño- para que fuese "corriendo" a recoger al niño antes de que este se plantase ante su madre -y menos mal que era la madre de Borja....-
 Pero las casualidades de la vida: Su primo David Antelo que había perdido el tren de salida por llegar tarde (vaya con los  padres dormilones!...) y estaban merodeando aún por la estación, se encuentran a Borja que vuelve y con los dos se dirige al punto de destino, bueno corregido, porque Borja cuenta (que vaya si hablaba el niño...) a su tío la aventura....
Para cuando yo volví, otra vez en autostop y sin móviles claro, que hablamos del 75 ó del 76 a la estación donde todos jugaban con Juan Antonio, veo con sorpresa que Borja y David gritan y corren con todos los demás compis. Realmente nuestros pequeños percances siempre tuvieron FINAL FELIZ...

También me acompañó en algunas de las excursiones con los pequeños ciclistas. Pasábamos las bicis en la lancha a Pedreña o usábamos los trenes a Reinosa de ida y Cabezón de vuelta....
Profe, tus alumnos te recordaran con cariño. Estoy bien segura.Yo también sonreiré siempre que recuerde aquel proyecto sin fraguar sobre "la granja de caracoles"  que inventamos con tanta gracia una larga noche en el invernal de Hipólito, lleno de vacas... y siempre tendré una mirada hacia tu colección de LPs que un día te compraron Paco y Comeca.

Aquellas cartas...

Triste y alegre a un tiempo. Serena y extrañada de comprobar que Paco Palacio guardaba todas mis cartas… Aunque no están por orden, las ubico según las leo, en ellas están reflejados todos los acontecimientos importantes de mi vida, contados desde la alegría y la sorpresa, también desde la reflexión personal. ¡Que cartas tan bonitas! Con sobres reutilizados, alegremente decorados… mi letra, mi pluma, las siento y no las siento mías –me ha pasado con otros escritos antiguos, es como no reconocer la autoría pero sentir la cercanía- ahora vuelven a mi, cartas de antes y de después de las niñas, cartas que cuentan mi parto, el robo en Saja, postales desde Barcenamayor, desde Holanda, desde Isla Negra hablando del ejemplar de “Una casa en la arena” conseguido, cartas escritas entre América y Azores con un maretón más que considerable… sellos de otros países y tasas del franqueo nacional que fueron subiendo de año en año… cartas escritas con las manos sucias mientras construíamos nuestra cabaña (recuerdo, el día que ripiábamos el talleruco, y vino a vernos, se subió al tejado para poner un clavo, para que nunca pudiésemos decir que no había colaborado en la obra…), cartas escritas con sosiego en mis estancias mallorquinas, recortes del buque Menorca y otros barcos en los que navegué y propagandas impresas de mis variados programas de animación lectora y cuentacuentos por Mallorca. Postales de Chiloé, de Mauritania, cartas desde el Machu Pichu… junto a recortes de prensa o revistas de Cantabria que se hicieron eco de alguna de mis actividades y él las iba archivando, hasta alguna poesía suya de respuesta no enviada, algún dibujo, sobres con mi dirección para cartas que no recibí…casi todo son cartas personales, también hay fotocopias con cuentos cortos y copias de informes que en su día envié a personalidades del mundo educativo oficial…

Nunca pensé que habían sido tantas, ha sido ahora, al recibirlas juntas y releer tanto material, que he sopesado la suerte de haber sido amigos desde el 71, y el balance son cuarenta años, cuarenta cartas, cuarenta libros… ¡que menos! Así que, a mí, que releo poco –hasta ahora- me ha servido para dar un repaso a mis viajes, a mis experiencias y a mis reflexiones sobre el maravilloso oficio de ser educador, un recordatorio de las infinitas actividades escolares realizadas a lo largo de tantos años...

Gracias Paco, por haberme leído, por haber guardado este material tantos años, por haber compartido mis cartas con tus amigos, leídas con una voz, la tuya inconfundible, pausada y un poco ronca, sentida, gracias por haberme hecho un sitio preferente no solo en tu archivo, también en tu corazón, tú que tuviste tantísimos amigos…

Hoy Gabriela, ha venido a nuestra cabaña de Saja, y me ha devuelto libros dedicados, diarios de trabajo, memorias de mis trabajos que un día Paco fotocopió y encuadernó como si fueran propios… ¡que ilusión haber servido de material para pedir una subvención! –que una vez más, nadie le dio, por cierto…- yo ya sabía que fui su amor pedagógico, un referente que quizá perduró porque nuestros caminos se habían separado y la distancia y los acercamientos puntuales ayudaron a mantener esos ideales sin desgastarlos.
También me gusta constatar la evolución, hay un cambio de estilo, desde las fotocopias en blanco y negro, al libro del Jubileo en Liébana, primero de la colección “de niños para niños” con enmaquetación comercial… como ejemplo del paso del tiempo en nuestros proyectos compartidos, cada vez presentados mejor acabados...

Y está ¡como no! mi última carta, aquella que todavía llegó a tiempo de hacerle reír en la última Navidad…. donde relataba como mi teléfono móvíl se ahogó con el pis de mi suegra que llevaba en el botecito al centro de salud cuando perdí la alforja de la bici al pasar las vías del tren.... y continué pedaleando para llegar a tiempo....

Dice Gabriela que un día, escaneará páginas de sus diarios personales donde habla de nosotros, de esas cartas que tanto le alegraba recibir o de las conversaciones en la chimenea de Luriezo en nuestras visitas anuales. Aunque no lo hiciera, hoy siento lo importantes que fueron aquellas cartas y me siento orgullosa. Las guardaré en una carpeta.



Y ha sido casual que, justo después de escribir estas líneas haya leído “Hierba mora” de Teresa Moure, Ramona, mi librera me lo recomendó cuando se publicó en el 2005 y lo compré pero solo lo había mirado por encima, ha sido Anaïs la que rebuscando en mi biblioteca, este verano me dijo lo mucho que le había gustado... y la verdad es que es una joya. El hilo argumental es la relación de la reina Cristina de Suecia con Descartes, pero es mucho más que una biografía, más que un libro de filosofía (mucho más... y por más de dos motivos he recordado a Inés mientras lo leía), más que un tratado de plantas medicinales, es una novela que con un vocabulario riquísimo habla de las emociones y valora el amor, la libertad y la sabiduría por encima de todos los tesoros. Y dice de la correspondencia escrita, que es una de las muchas formas de enamorar, de encender la llama cuando uno intercambia escritos con otra persona, dice que los que tenemos afición a la escritura, “cuando leemos y escribimos ponemos el alma, para que el otro pueda desnudar, adaptar y desear…” y también dice, -copio textualmente- “que la correspondencia es una cosa peligrosa, bien lo saben los que se niegan a responder cartas, misivas, postales navideñas o correos electrónicos, para defenderse de ese caer rendido ante tanta hermosura como se le prodiga en el envio, que escribir cartas es agasajar con palabras y las palabras si están bien escogidas y el alma en su justa sazón, pueden curar mejor que las hierbas mágicas, que parece que las palabras prolongan el placer como los afrodisíacos y atenúan el dolor como los analgésicos, que por algo afrodisíaco y analgésico también son palabras… (pág 384)

La última carta a Paco Palacio






Paco: Eras el único de mis amigos actuales que no tenías Internet.
Y hacía años que no te escribía, nos visitábamos en verano, nos llamábamos en Navidad.
Pero estas navidades te escribí, a mano, como en otro tiempo, cuando mis cartas te informaban de los acontecimientos importantes de mi vida como la sorpresa del parto de mis hijas mellizas o el robo en nuestra casita de Saja. Con el tiempo, supe que mis cartas te conmovían y que tú las guardabas y compartías con los muchos amigos que en tertulias nocturnas desfilaban por Luriezo. Y es que tu casa, las casas que te he conocido (Guarnizo, Santander, Luriezo…) en nuestros 40 años de amistad, siempre estuvieron abiertas: sin llave (recuerdo cuando poníais una caja de vino por dentro para que no se abriera la puerta con el viento) y sin horario.
Los que admiramos esta capacidad de compartir que tenías, de aglutinar a tu alrededor tanta gente interesante, de facilitar los proyectos propios y cercanos como si fuesen tuyos, de sentirnos escuchados, queridos, admirados… siempre llevaremos tu voz, ronca y profunda, en nuestro corazón.
Hoy, cuando he querido ver si los periódicos de Santander recordaban al fundador del Colegio Altamira, al alma del “Antón Pirulero”, del que Anaïs heredó un viejo saxofón que hoy miro con un cariño especial, al promotor de tantos viajes en bicicleta con sus alumnos (algunos que yo compartí, como la ruta del Románico por Castilla, en aquel lejano año 74… y que después se fueron organizando hasta completar el largo recorrido del Camino de Santiago...) del fundador de un Albergue tan entrañable como el “Beatus Ille” –bien recuerdo cuando buscabas el nombre-, sede de actividades inolvidables… pues esta noche, cuando he tecleado Paco Palacio en el Google, sólo me he encontrado con tu esquela. Y es que, aunque el empeño o las circunstancias no nos haya incluído en esa herramienta potentísima de comunicación que es Internet, y de la que yo soy defensora, al final acabamos saliendo, me apena no poder recuperar ahora en la red, tantas ilusiones pedagógicas contrastadas, mientras disfrutábamos un vino en tu camilla, frente a la chimenea, en aquel ventanal tan especial de vuestra ubicación en Liébana. Hoy me apena no ver fotos de campamentos, libros y diarios de viajes y encontrarme sólo con la esquela ...
Pero aún puedo esperar la respuesta a mi última carta porque iba dirigida a Gabriela y Paco Palacio, tandem indivisible en los últimos veinte años. Y porque Gabriela entró no sólo en tu vida sino también en la de todos tus amigos, porque si mucho te quiso a tí, también tus amigos nos sentimos, desde que la conocimos, muy queridos por ella.
Así que, a pesar de Internet... seguiré esperando al cartero, como una adolescente, para saber si mi última carta la leíste o te la leyeron, si te gustó, si te reíste con la muerte de mi telefonillo ahogado en orina o te emocionaron las palabras de agradecimiento de Inés, dedicadas a las mujeres importantes de su vida. Para saber si contestaste -con tu letra bien ligada que tanto me gusta y con la que me has dedicado muchos libros- o si lo tenías pendiente para este 2012, quiero pensar que quizá no la echaste al correo porque no tenías sello…
Creo que cuando vaya a Cantabria, volveré a Luriezo, como cada año, igual que vuelvo a la tierra de mis padres aunque ya no estén. Porque siento que algo de los que estimaste, perdura en el paisaje que nos sostiene.

Madrugada 19 de enero de 2012

Mis amigas por Mallorca




Dos semanas de excursiones a pie y en coche, a las Ermites de Valldemossa, al Castell d'Alaró, a Na Burguesa, al Castell de Bellver, a Cala Figuera de Santanyí, a Cala Llombars, al Calvari de Pollença... a casa de Paqui en Portocolom, a La Ràpita a casa de Toñi... dos semanas compaginando el trabajo, la vida familiar y una actividad que me encanta la de Guía Turística... acompañándoles lo que pude y dejándoles guías y bibliografía ¡que bien lo pasamos! vinieron Small, Alis, Pura y Rosuca... de colofón, de postre antes de que partieran el lunes, teníamos la asistencia al Concierto de la Porciúncula... bien cercano a su hotel del Arenal.



Pena que al final se rajaran porque fue una preciosidad, en aquella iglesia redonda llena de vidrieras... ¡y como me gustó el violín de Ramón Andreu!. Enhorabuena a los organizadores.


25 anys després...

¡quina impressió tornar-te a veure en primera plana del diari! i reviure aquells momments que els amics t'en sentit relatar en diferents ocasions.... no perquè tu treguis el tema sinó perque sempre que vé qualcú nou, ens agrada que el teu relat sigui narrat en primera persona. Gràcies Sito per no enviar-nos a filar estopa...