Santander, mi ciudad

 

Caminar y mirar mi ciudad como si fuese la primera vez, como si fuese la última vez, aprovechar sus actividades como si no fuese a volver, como hacemos cuando viajamos a algún sitio nuevo que nos entusiasma y al que dedicamos nuestro tiempo, nuestro dinero y no escatimamos esfuerzo en la búsqueda de información para aprovechar al máximo nuestra estancia… pues eso es lo que estoy sintiendo en estas dos semanas, en esta, mi ciudad. Mía ? No es mía como los hijos no son nuestros, pero de alguna manera hay que expresarse cuando te preguntan de donde eres o si tienes hijos… más que mía, siento que soy suya, creo que conozco la ciudad, que la quiero cómodamente, que sé caminar por ella sin plano, que ella me reconoce, que bien podría ir andando en bici, en lancha o en bus, aunque no hubiera señalización…. Y la siento mía porque me duele si alguien la agrede, la ensucia o escucho comentarios despectivos… porque valoro el cambio que ha hecho desde mi infancia al presente y que he ido viendo, al no haber dejado de tener contacto aunque resida fuera, sus calles, sus iglesias, sus museos, sus cines, sus gentes… son mis calles, mis museos, mis amigos y no sólo en mi mis recuerdo. Cuantas veces he tenido presente a Borges cuando hablaba del sentimiento de que otros quisieran tanto como él, a su Buenos Aires...


Una vez más, en este otoño, me he puesto al día: además de la entrañable y valiosísima compañía de hermanos y amigos, he podido participar desde el Festival de Cine al de Hágase la Luz, de las visitas extraordinarias al Centro Botín (Marisol, Solange de Pessoa), al espléndido centro de arte Faro Santander (Leonora Carrington, los grandes de México) de las Naves de Gamazo (Estela de Castro) a la Filmoteca M. Camus y a la Biblioteca Central, de las Jornadas Anti TRATA en Las Caballerizas de la Magdalena y el Teatro Amateur en las Llamas, a las conferencias de tema náutico en el Tenis, del Homenaje a Gloria Torner a las horas compartidas con Ramón Viadero...

Y visité el Centro Rupestre de Puente Viesgo. Y el Faro pintado por Okuda en el Cabo de Ajo.

Y paseé cada día por la Bahía, porque todo está cerca, porque sientes que nadie te roba tiempo en los desplazamientos, porque el tiempo cunde para poder cumplir, disfrutando con un amplio abanico de actividades culturales, de esas que nos mantienen y nos hacen crecer. Eternamente agradecida por ser “natural de Santander” frase que inauguró aquella Guía Secreta, tan admirada y tan exitosa que nos hizo sentirnos tan protagonistas.



Una biblioteca muy especial en QUINTANALARA (Burgos)

 Tenía información desde hacía unos meses, pero no había intentado buscarla. En mi cabeza retuve Campolara y allá fuimos, desde  Mambrillas de Lara... Pero no era allí y tuvimos que transitar la Sierra de la Demanda, Lara , Cubillejo... Los que vayáis detrás de mí, si no quereis dedicar una hora de excursión por vias estrechas y pistas de monte, entrad directamente desde Cuevas de San Clemente en la carretera general Burgos Soria. 




Esta biblioteca se llama "El Potro" porque era la caseta que alojaba el potro para herrar a los caballos, que siempre fue una herramienta comunal...



También fue pobrera.... Mi madre me contó muchas veces que en su infancia "los pobres de solemnidad" iban de pueblo en pueblo, pidiendo y cuando caía la noche había obligación de darles alojamiento.... de ahí lo de "la casa del pobre" en Navaleno y otros lugares de la zona.

Que orgullo encontrar ahora el edificio bien cuidado, como biblioteca y sede de exposiciones de las actividades en los pueblos....





Y lo más espectacular, sin cerradura, es una biblioteca de intercambio, con un fondo importante de donaciones, todo lleno, todo limpio, todo fichado aunque colocado sin orden alfabético, una página de internet de Bookcrossing Biblioteca de Intercambio El Potro, aloja el archivo y la localizacion de cada libro, los estantes y las columnas tienen referencias..... Aunque lo más bonito es ir sin prisa y mirar.... Descubriennnnndo.





No son estrictos, pero como no quieren tener desbordado el local ya solo admiten libro por libro, te llevas uno dejas uno....



Encontré dos joyas "Caminando por Portugal" de un admirador, como yo,  de Viaje a la Alcarria y "La reina que no quiso reinar" de J. Carazo, en una edición preciosa. Hay que rellenar la ficha de lo que te llevas y así poder mantener actualizado el fondo.....




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El cine para mi: mi cine

Desde hace más de 30 años, cuando mi sobrino Jesús me ayudó a hacer una base de datos en mi Mac, ficho y valoro las películas que veo. Fundamentalmente las vistas en  pantalla grande. Y también las que tengo, y en qué formato y si están en mi filmoteca o en alguna de las bibliotecas que frecuento. Si un momento de mi vida tuviera que hacer un reposo, visionaré mis 100 mejores, esas a las que un día di 4 estrellas.

 El cine  me entusiasmó desde niña, como a tantos de mi generación, la ilusión de ir, de esperar, el ambiente previo, los  momentos sin luz, la comodidad de las butacas.... y después la historia, el argumento. El sonido envolvente.
Y luego, en mi familia "las contábamos"... como me entusiasmo cuando descubrí la novelita del chileno Rivera Letelier "La contadora de películas" donde en un poblado minero del desierto de Atacama, cuya  única distracción para la comunidad es el cine, una familia humilde paga la entrada para uno solo de sus miembros, el que mejor sepa contar después la película.... 

De joven fui  entusiasta usuaria y cofundadora de  varios cine clubs - incluido el infantil, el Cine Club Kiwi, nacido como filial del universitario cine club Caminos, en horario matinal de domingo y sin el frío nocturno, ni por supuesto el tabaco (que tiempos!  se fumaba hasta en el cine), ni petaca de coñac...  pero el más emblemático, el primero, fue el cine-club La Rueda.... después fui usuaria de las dos salas de Arte y Ensayo que había en mi ciudad. Y siempre supe más de los directores que de los actores protagonistas. Y leía Cahiers du Cinéma i más tarde Cinemanía.

Como íbamos a imaginarnos que podríamos ver el cine en casa?, en la televisión o en una pared blanca.
Pero con todo, nada es igualable a ir al cine de verdad, ese que te absorbe todas tus preocupaciones durante dos horas y te hace sentir/ vivir otra realidad. Agradezco a los cineastas, más si cabe que a otros artistas, que nos hagan partícipes de su obra, y que además de hacernos reflexionar, a veces  sean capaces de vendernos felicidad. De regalarnos algo que, como dice mi hermano cinéfilo "nos hace sentir que somos mejores personas  que cuando entramos"...



Estos días hay una cartelera de lujo, se proyectan "El extranjero" "la Nouvelle Vague", "Los domingos" "Valor sentimental" "Father, mother..." pero sobre todo está Rondallas, con una vitalidad desbordante, con una emocionante música de  gaitas, con un argumento creíble y con ese humor inteligente que caracteriza a Sánchez Arévalo.
Una joya de película, "para todos los públicos", no así las otras aquí citadas, que a mí me han hecho disfrutar muchísimo, pero que no son  para invitar hasta a esos que dicen que "nunca van al cine".... RONDALLAS si, no he oído a nadie que no le haya ENTUSIASMADO